La profesión de periodista, como tantas otras, implica que quienes la ejercen asuman una serie de responsabilidades a la hora de informar, puesto que son requisitos esenciales para la labor de un buen comunicador social. Si bien , en el artículo 30º de la Constitución Nacional argentina se establece la "libertad de expresión", los periodistas debemos ser cautelosos cuando construimos noticias para no dañar moralmente a las personas destinatarias del mensaje.
Sin embargo, esto no ocurre habitualmente en nuestro país. Muchas veces, en el afán de obtener mayor audiencia, los periodistas divulgan la identidad de una fuente que había solicitado no ser identificada o bien presentan informes a través de cámaras ocultas cuyo contenido repercute de modo nocivo en una familia, tal como ocurrió con el caso del doctor Alberto Ferriols, exmarido de la actriz Beatriz Salomón. La imagen pública de este prestigioso cirujano plástico fue bastardeada hasta el cansancio por los medios de comunicación, que lo mostraban ofreciendocirugías gratis a travestis a cambio de mantener relaciones íntimas con ellos. Esto terminó con un divorcio escandaloso y una gran depresión de la vedette.
Las preguntas que surgen a raíz de este hecho son ¿era tan importante contar algo tan íntimo para demostrar la falta de ética de un médico?; ¿cuál es el límite de la información?; ¿qué fue lo interesante de esa nota periodística, además de los cuarenta puntos de rating que logró la productora Cuatro Cabezas al difundir esas imágenes? Aquí comienza la delgada línea en la cual el periodismo corre el riesgo de caer en el amarillismo, en lo grotesco, en aquello que genera morbosidad en la gente sin importar las consecuencias.
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| El cuerpo de candela fue hallado en un basural |
Por ética según el diccionario de la Real Academia española entendemos que es una rama de la filosofía que se ocupa del estudio de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir.
Por lo tanto haciendo uso a lo que significa el concepto de ética deberíamos actuar conforme a nuestra moral y buenas costumbres.
Las tentaciones son grandes, el ego de realizar mejor nuestro desempeño laboral, de destacarnos, de que nos alaben y reconozcan como profesionales periodísticos exitosos muchas veces nos lleva a que caigamos en la trampa de perder lo más importante según varios estatutos del deber ser de periodistas y es LA ÉTICA.

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